Hoy fue mi primer día en Tiflis, y la experiencia fue como viajar al corazón de una ciudad con siglos de historia, llena de contrastes y culturas. Junto a mis colegas oftalmólogos, con quienes mañana vamos a dar una charla, recorrimos las calles empedradas del casco antiguo a pie, dejándonos llevar por la atmósfera única de este lugar.

Entramos a varias iglesias ortodoxas, cada una con una historia propia. En su interior, la penumbra y el suave resplandor de las velas creaban una atmósfera sagrada y mística. Las paredes cubiertas de frescos antiguos contaban historias de una fe que ha sobrevivido a invasiones y épocas de cambio. Sentí la fuerza de la devoción que aún persiste en cada rincón, como si cada iglesia fuese un testimonio de la fortaleza del pueblo georgiano.

Seguimos explorando y nos topamos con un mercado lleno de vida, donde los aromas y colores se mezclaban de una manera vibrante. Los puestos de frutas frescas exhibían granadas de un rojo intenso, uvas dulces y melocotones que parecían recién cosechados. No pude resistirme a probar un jugo de granada, y el sabor, dulce y a la vez agridulce, me hizo entender por qué aquí se considera símbolo de prosperidad. La gente nos recibía con una calidez increíble, siempre dispuesta a compartir un poco de su cultura.

También nos adentramos en el barrio musulmán, donde visitamos una mezquita especial, única en el mundo, donde sunitas y chiítas rezan juntos. Fue un momento especial, porque el guía nos explicó cómo esta mezquita es un símbolo de paz y tolerancia en una ciudad que ha sido un cruce de caminos para tantas culturas y religiones a lo largo de los siglos.

Luego, mientras recorríamos más calles del casco antiguo, llegamos al teatro Rezo Gabriadze, conocido por ser el teatro más pequeño de Tbilisi y famoso por su fachada adornada con un reloj. Este teatro es una joya en la ciudad, fundado por el legendario marionetista y cineasta Rezo Gabriadze. A cada hora en punto, una pequeña figura sale para marcar el tiempo, regalando un espectáculo breve pero encantador que nos dejó a todos maravillados.

Para culminar el día, tuvimos una cena especial organizada por Merab Dvali y su familia, en la que nos reunimos todos los oftalmólogos del grupo. La hospitalidad de Merab y su familia fue extraordinaria; nos hicieron sentir como en casa, compartiendo anécdotas y disfrutando de la rica gastronomía georgiana. La mesa estaba llena de platos típicos, vinos de la región y brindis en los que celebramos esta experiencia única. Fue el cierre perfecto para un día lleno de descubrimientos y conexiones, que nos dejó a todos con el corazón lleno y emocionados para la charla de mañana.

 

¡Hola a todos y bienvenidos! Hoy les hablo desde un lugar de emoción, curiosidad y ganas de conectar, porque estoy en camino a Tiflis, Georgia, una ciudad con historia y cultura que muchos me han contado, pero que aún no he vivido en persona.

Este viaje tiene algo especial, no solo porque es una oportunidad de explorar una ciudad nueva, sino también porque voy a participar en una convención internacional sobre queratocono. En este encuentro tendré la oportunidad de compartir mis conocimientos en dos momentos clave: primero, una conferencia sobre la epidemiología en el queratocono, donde exploraremos cómo esta condición afecta a diferentes poblaciones y su impacto en la calidad de vida.

Luego, participaré en un desayuno de trabajo donde abordaremos el uso de lentes fáquicas en pacientes con queratocono, una opción que abre nuevas posibilidades para mejorar la visión en casos complejos. Será un espacio para discutir técnicas prácticas y compartir experiencias con colegas de distintas partes del mundo, algo que siempre me enriquece y me motiva.

Así que, ajusten esos auriculares, porque este viaje es mucho más que una conferencia. Es una experiencia para descubrir las maravillas de Tiflis y adentrarnos en el fascinante mundo del queratocono. ¡Gracias por acompañarme en esta aventura!